viernes, 31 de octubre de 2014

El regalo



PARTE 2

Pantalones Sucios había escuchado perfectamente la voz,  pero sus manos estaban ocupadas en un renacuajo que seguía agarrado a su pistola.

-        La pistola desintegradora es mía, solo mía.- pronunció furioso pantalones sucios.

-      -  No es tuya.- volvió a decir una vocecita.

De repente un objeto duro impactó en la cabeza del gigante. Enojado, Pantalones Sucios se dio la vuelta.Una cuadrilla de seres diminutos esperaba nuevas órdenes para lanzar toda clase de objetos al gigante. Guillermo, distinguió perfectamente al líder de la curiosa pandilla.

-      -  Venimos a ayudarte.- anunció el pequeño camarada.
-       - Creí que mi tío me había mentido.- gritó Guillermo desde lo alto.
-       -¡Basta ya de tonterías!- vociferó el gigante.

Un nuevo objeto volátil impactó sobre el ojo de pantalones sucios. Guillermo se contoneó en el aire, finalmente consiguió escapar.

-        -¡Me duele!- expresó Pantalones Sucios  frotándose el ojo.

Guillermo agarró firmemente la desintegradora.

-       - Es el momento…- le anunció el pequeño capitán .

Cerró con fuerza los ojos, frunció el ceño  y apretó el gatillo.

Unas ondas luminosas envolvieron al gigante. La luz potente de una última onda cegó al grupo.

La luz se atenuó cuando el ensordecedor timbre que daba fin a las clases repicaba en los oídos de Guillermo.

Ni rastro de Pantalones Sucios, tan solo su ropa tendida en el suelo, y una decena de caramelos masticables.

Guillermo miró a su alrededor, los hombrecillos también habían desaparecido. Un intenso olor a pollo frito  revolvió su estómago. Cabizbajo bajó las escaleras y se dirigió hacia la puerta de salida.

-        -¡Guillermo!- exclamó una voz conocida.

Guillermo se lanzó hacia los brazos de su tío.

-        -¿Qué ocurre Guillermo?
-       -   La desintegradora…- gimoteó.
-       - ¿La perdiste?
-       -Bueno…
-        - ¡No importa, buscaremos otra!
-       -   Pero…- le miró preocupado.

Una marabunta de niños pasó por delante de ellos. Guillermo y su tío se miraron confusos.

-       - Creo que corren hacia el patio… ¿vamos?- le propuso.
-       - Vale.- aceptó Guillermo.

Guillermo aún seguía consternado, ¿cómo explicaría a su tío que había hecho desaparecer a un niño?.

-      -   ¿No es ese el chico que roba los bocadillos?- interrogó su tío.

Guillermo alzó la mirada. Asombrado observó a Pantalones Sucios totalmente desnudo, desorientado, exigiendo que le devolvieran su ropa.

-        - ¡Si… el mismo!- rio.


martes, 7 de octubre de 2014

invocaciones


Sobre mí se descompone el papel de un insomnio,
enardecido capricho de céfiro,
golpea la pluma con tú viento,


yo te invoco.



jueves, 25 de septiembre de 2014

El regalo

Antes de comenzar la lectura...conviene leer el siguiente recodo:

Pupilita, publicado el 17 de agosto de 2014.

PRIMERA PARTE

Guillermo se aferraba a una pistola desintegradora modelo 3000, escondido en el pequeño rincón de los médicos de la clase de párvulos temía que “pantalones sucios” le encontrara. Por un momento creyó mimetizarse entre un montón de muñecos tendidos en hamaquitas, pero “pantalones sucios” le distinguió perfectamente.

El fonendoscopio  junto con los termómetros y bisturís de plástico cayeron sobre su cuerpo cuándo el temible “pantalones sucios” alargó la mano hacia su cabeza. “Ufff por poco…” masculló Guillermo subiendo veloz las escaleras del segundo piso.

Guillermo se ocultó en una clase de niños más mayores, dentro de un armario repleto de escuadras para pizarra, reglas, cartabones, hojas gruesas y alargadas… se encontraba en el aula de plástica. El olor de las láminas pintadas con ceras Mayer le permitió tranquilizarse y pensar en voz muy baja:“ pantalones sucios olió mi miedo, tengo que concentrarme y …” pero sus pensamientos fueron interrumpidos… la silueta horrible de “Pantalones sucios” se dibujaba en el suelo de mármol frio. 

Había llegado el momento de usar la desintegradora 3000. Cerró sus ojos tratando de concentrarse en las pequeñas ondas que debían surgir de la pistola, sin embargo nada salió de ella.

Las gotas de sudor resbalaban por la cara empalidecida de Guillermo cuándo el temible “Pantalones sucios” le halló temblando.

-       - ¡Dame la pistola!- gritó Pantalones sucios.

Guillermo intentaba concentrarse, con los ojos entrecerrados tartamudeaba palabras que había escuchado en películas en las que finalmente un giro inesperado salvaba al protagonista de una muerte segura.

-        -¡Dame la pistola!- grito más fuerte tragándose tres de los suggus que había quitado a dos niños de cuarto curso.

A pesar del miedo sus manos seguían sosteniendo firmemente la 3000.

Una vez más Guillermo observó el sencillo garabato que su tío le había dejado a modo de marca personal junto al gatillo. Fue el mejor regalo de cumpleaños.

De repente Guillermo se elevó en el aire, no era magia, sino las grandes manos grasientas de Pantalones Sucios.

-        -Ahora me darás la pistola.- sonrió maliciosamente.
-        -No, no te la dará.- pronunció una voz agudísima.

Guillermo abrió sus ojos ante el gigante de sexto curso que tiraba de sus pelos sin piedad, la enorme cara  de Pantalones Sucios no le permitía ver quién osaba dirigirse a tal monstruosa criatura.

¿Serían los hombrecillos del sofá? ¿Por qué no funcionaba la desintegradora? ¿Su tío le había mentido? ¿No era esa la verdadera, la que desintegraba…?  muchas preguntas para un sólo segundo de incertidumbre.


Diario secreto de Pulgarcito de Philippe Lechermier y Rébecca Daut






CONTINUARÁ….







domingo, 14 de septiembre de 2014

Desenlace



Su conciencia no podría soportarlo. 

La culpa penetraría cautelosamente extendiéndose como una pandemia incurable. Su pasión se extinguiría si continuaba adelante.

En el altar los ojos fijos del capellán infundían una mística serenidad.

La joven novia alzó la mirada hacía la cúpula de ángeles celestiales, la contempló divinizada por los designios que la llevaron a él.


Iluminada por los cielos, se lanzó fervientemente a los labios del afortunado sacerdote que respiró aliviado por no seguir con el enlace.





lunes, 8 de septiembre de 2014

Sgroya, mujer de hielo

El noticiero de la mañana le hizo recordar un nombre: Yulia.

Y el nombre le transportó a la siguiente noche:

Viena, septiembre de 1992.

Lukas Winter escuchaba a Yulia receloso del viento helado que la convertiría en Sgroya: la dama blanca que aparecía en mitad de las frías rutas recorridas por jinetes y mercaderes eslavos a quienes seducía, para después sustraerles la vida en un abrazo con el que paralizaba su corazón.

De este modo se imaginaba a Yulia, reencarnada en una deidad mortífera, mientras ella le contaba leyendas de su tierra, de su Rusia. Yulia llevaba tres años trabajando para la familia Winter, su principal tarea consistía en cuidar y educar a Lukas, ya que sus padres se ausentaban demasiado tiempo.

Lukas habría trepado por la larga trenza de la joven hasta desnudar su cuerpo, sin cesar de acariciar su piel blanca y tersa, pero era aún demasiado inocente cómo para pensar en erotismos heroicos, no obstante, aquella última noche la pidió encarecidamente que narrara una vez más la historia de la mujer de hielo.

Los labios carnosos de Yulia danzaban en palabras que convertidas en historias fascinaban su fantasía.

Los ojos de Yulia denotaron cierta tristeza al contemplar al pequeño, pues sabía que estaban unidos por un amor diferente, pero igualmente grande.

En ese momento Yulia calló, agarró a Lukas de la mano, lo vistió y sigilosos salieron a la fría noche.
Lukas tenía la certeza de que ella buscaría un lugar en la oscuridad y le  sustraería el corazón.

Guiado por Yulia caminó hasta que la joven se sentó frente a la descomunal y bella Karlskirche.
Yulia señaló las dos enormes columnas del exterior, entonces posó su mano sobre su corazón, haciéndole prometer que tendría el valor y la constancia suficiente para amar la vida, aunque está no volviera a juntarlos.

Esa noche Yulia durmió abrazada al niño hasta que el alba la reclamó y ella regresó a  Mariúpol.

Viena, Karlsplatz frente al Karlskirche, septiembre de 2014.

Lukas contemplaba la columna de la constancia con detenimiento. El día había traído consigo el fiel reflejo de su querida Yulia, su deseada figura maternal se filtraba con el dolor que sintió al escuchar la terrible noticia:

“Las hostilidades entre las fuerzas de Kiev y los separatistas prorrusos se han reanudado pese al alto el fuego provocando la primera víctima mortal tras la tregua. Se trata de una mujer que ha sido tiroteada en la ciudad de Mariúpol…”

No pudo escuchar más… enseguida le sobrevino su recuerdo.

¿Y si Yulia fuera ella?...

Ya no podría seguir aferrándose a una esperanza, no volverían a encontrarse.

¿Y si Yulia no fuera ella?...

¿Pensaría en regresar a Viena? ¿Se acordaría de aquel niño? ¿Estaría tan hermosa cómo en su recuerdo?.


 si, ella seguiría hermosa.

Iglesia de San Carlos Borromeo, Karlskirche.




lunes, 1 de septiembre de 2014

Fragmento de Candela dos


Sus ojos aún entreabiertos querían contener aquel momento , por lo tanto lentamente fue descubriendo lo que le aguardaba a escasos metros : una estructura singular colmada de azulejos de girasoles , columnas , arcos adintelados , repleto de esa característica forma que únicamente Gaudí dotaba a su  arquitectura  

Lucas se hallaba sin lugar a dudas frente a una de las obras mas culminantes para el devenir de un genio . Boquiabierto observaba “ El capricho de Gaudí” . Se aproximó a palpar cada mosaico, cada puerta , cada mínimo detalle bordeándolo varias veces.

 -   ¡Hola! – susurro una apacible voz.

 Entre los arbustos observó una inusual silueta , poco a poco sus pies se aproximaron hacia ella .

-         -¿ Qué haces ahí? .
-        - ¡Shhh! – aquella curiosa sombra parecía llevarse su mano a la boca advirtiéndole de que estaba escondida. – me llamo Candela ,  encantada – murmuró desde el interior .
-         -Yo soy Lucas . – se presentó curioso sin a penas lograr distinguir su rostro.
-         -Lo se … te he estado observando desde aquí …

Lucas no sabía que decir , le resultaba raro hablar con lo que desde lejos cualquiera juzgaría  un simple arbusto. Tan pronto como sus labios quisieron despedirse de aquel "matojo hablante" , una fulminante mano le abalanzó hacia el interior .

-         -Silencio Lucas … me parece haber escuchado a alguien.

En ese instante giró la cabeza  expectante por descubrir con quien estaba hablando . Unos enormes ojos  le cautivaron , desprendían una luz penetrante y conmovedora , era como el fuego que ardía con un  color verde intenso, una hipnótica mirada que también lo examinaba llena de curiosidad . Permanecieron en el más absoluto silencio durante unos minutos , poco después Candela le arrastro al exterior.

La claridad del día iluminó su frágil cuerpo, aquellos pequeños labios esbozaron de pronto una sonrisa resplandeciente .

-         -Lo siento por espiarte , no pude evitar fijarme en como mirabas el Capricho …

Su voz sutil  tintineaba en sus oídos , "¿ lo siente?" , no podía entender que una chica abordarse en él una excitante y apacible sensación, ¿ qué es lo que ocurría?.

-         -Ya veo que no quieres hablarme …

Una mueca triste , quizás de decepción salió de los  labios de Candela que dio la vuelta lentamente avergonzada por su actitud . Lucas , en cambió , abstraído por toda su belleza no era capaz de  decirla nada.

Ansioso sacó su blog de dibujos , pasaba las hojas raudo , sentía la necesidad de dibujarla .

-         -¡ Espera Candela!.

Su cuerpo se inmovilizó a mitad del camino , pensativa admiró las vistas desde lo alto , inmediatamente volteó hacía Lucas que nuevamente  quedo suspendido en su mirada.

-        - Me gustaría retratarte .
-       -  Ahhh … te refieres a dibujarme en tu carpeta .
-       -  Si … ¿ Puedo?

Ella risueña  le sonreía,  su cuerpo se acercó  decidido a Lucas .

       - ¡Por supuesto!

  


    
Los trazos de Lucas se  extendían  mas allá de sus mejillas sonrosadas ... definía sus pecas con cortas y delicadas hilvanadas ...

domingo, 24 de agosto de 2014

domingo, 17 de agosto de 2014

Pupilita

A sus ocho años Pupilita bordaba un manto de imaginaciones inquietantes, exuberantes, desproporcionadas.

Su abuela, que había criado a sus nietos con la devota imagen de San  Rafael  arcángel  sobre sus camastros, les hacía beber un jugo amargo y viscoso. La abuela solía irrumpir en plena noche jurando que el demonio los acogería si no eran fieles y puros a la palabra del señor.

 Pupilita sospechaba que su abuela hablaba con diminutos hombrecillos ocultos. Estos pequeños hombres, se desplazaban cómo minúsculas partículas de polvo entre los tejidos deshilachados de un viejo sofá recubierto por una manta de piel de tejón.

-       - ¡Bebe niña!- la ordenaba al llegar a los pies de su cama.

Pupilita obedecía sin rechistar mientras ella la observaba asegurándose de que no lo escupía y encorvada añadía.

-         -Tus fachosas y esqueléticas piernecitas lo agradecerán.

Pupilita sabía de la existencia de los hombrecillos mucho antes de que su hermano encontrara un calcetín del tamaño de una miga de pan.

Lo supo la noche en la que sigilosa decidió seguirla. La abuela sacó de la despensa una enorme sandía que colocó cerca del sofá. Enseguida cientos de hombrecillos diminutos saltaron del sofá hacía la sandía. La devoraron en segundos.

-        -¿Díganme… qué más puedo hacer yo por ustedes?- Preguntó preocupada.
-        -Siga alimentándonos y nosotros la garantizamos que el demonio jamás llegará a esta casa.- respondió el cabecilla con una voz agudísima.
-        -  Son ustedes muy amables.
-       -  Cumpla y será recompensada.- agregó soltando una carcajada.

Los hombrecillos  desaparecieron entre la manta de tejón.

Pupilita seguía el ritual de su abuela cada noche.
Una mañana esperó escondida a que ella llegará con tres enormes sandias . Pupilita aguardó el momento oportuno para cazar las tres sandías, hacerlas rodar hasta el jardín y enterrarlas sin que ella se diera cuenta.

La última noche de agosto  la abuela irrumpió en el cuarto de los niños , como todas las noches, con el horrible jugo.

-      -  ¡Bebé niña!- la ordenó al llegar a los pies de su cama.

En ese momento Pupilita se levantó de un salto y gritó.

-        -¡No lo beberemos!.

Sus hermanos la miraban con admiración.

-      -  ¡Bebé mocosa insolente!- La agarró de uno de sus delgados brazos.

-       - ¡Tengo las sandias!.- Sonrió perspicaz.

La abuela quedó estupefacta.

-        -Quiero hablar con los hombrecillos.- dictaminó.

-        -¡No sabes dónde te metes niña, no sabes …!- la zarandeó del brazo.

-       - ¡Suéltala abuela!- gritó Samuel que mantenía un enorme cuenco de agua caliente encima de su cabeza.

-        -¡No te muevas abuela!- expresó el mayor de los hermanos mientras ataba sus muñecas.

-       - Está bien, está bien… vosotros ganáis.- refunfuñó la abuela.

La abuela bajó primera por las escaleras, detrás de ella Samuel seguía sosteniendo el caldero hasta que llegaron a la salita de estar.

-        -Hombrecillos, hombrecillos del sofá, aparecer ante mis ojos, pues os traigo rica sandía.- expresó la abuela mirando de reojo a su nieta.

Los diminutos hombres saltaron del interior. Sus cuerpos tenían forma de granitos de arroz.

-        -¿Quiénes son?.- la interrogó el diminuto capitán rascándose  la barbilla.

-       - Son mis insolentes nietos señor.- respondió mirándoles alterada.

-      -  ¿Y la sandía?.- preguntó extrañado.

-        -Disculpe pero creo que no nos han presentado como se merece- expresó Pupilita educadamente agachándose frente a ellos- me llamó Pupilita y estos son mis hermanos Daniel, Samuel y Matías.
-       
-        -Yo me llamo Garry y estos son mis leales camaradas.- expresó mirándola con curiosidad.

-     -   Mire señor Garry, le entregaré ahora mismo la sandía… pero antes necesitaría que usted y sus hombres me ayudaran a resolver un pequeño problema.

-        -Está bien, ¿qué la sucede?.

La abuela miró a la nieta con desprecio, pero Pupilita la sonrió esplendorosa.

-       - Samuel, podrías llevar a nuestra abuela al comedor por favor.- le sugirió.

-        -¡Claro!.

Pupilita observó detenidamente a la abuela blasfemar mientras era llevada al comedor, a continuación se aproximó aún más a los hombrecillos.

La abuela contemplaba a su nieta arrodillada, cuchicheando.

-       - ¡Trato hecho!- gritó bien fuerte asegurándose de que su abuela la escuchaba, después la mandó pasar de nuevo al salón.

-       - Ellos quieren la sandía y resulta que la enterré en el jardín.-  sonriente la entregó una pala.

La abuela agarró la pala de mala gana.

-        -¡Me las pagarás mocosa!- vociferaba mientras desenterraba la sandía.

-        Tienes una horrible cara abuelita-  pellizcó sus mejillas.- Bebe, te vendrá bien…- expresó irónica al tiempo que la aproximaba el jugo.

La abuela abrió la boca y lo escupió sobre su cara.

-        -No te haré sufrir más… los hombrecillos nos esperan.

Pupilita dispuso a todos en círculo haciendo situar a la abuela en medio con la sandía bajo sus pies.

Los hombrecillos brincaron hacia la sandía devorándola en segundos.


-       - Te has portado muy mal con tus nietos.- afirmó el pequeño capitán moviendo su dedo índice.

-       - ¡Eso es mentira! yo les he cuidado desde que su padre murió.

-       - A penas les dabas de comer, sólo les hacías beber un potingue asqueroso.

-       - ¡Era por su bien!.- Aseveró rotundamente.

-        -¿Desde cuándo los restos de la basura son nutritivos?.- expresó Daniel irritado.

-       - ¡No les hagan caso son unos mentirosos, desate mis manos y tendrá todas las sandías que quiera, además usted me prometió que me libraría del demonio y ellos son niños de satán!.

-      -  Es cierto, nosotros siempre cumplimos lo que prometemos.

-      -  Sabía que lo entendería señor.- miró nuevamente a la nieta con despreció.


En ese momento, unas ondas salieron de una diminuta pistola que Garry sacó de su bolsillo haciendo desintegrar a la abuela completamente.


domingo, 10 de agosto de 2014

La caja de herramientas

Adrian y Aitor limpiaban algunas piezas de la carrocería de un BMW –M6  Cabrio.

 Como casi siempre quedaban temprano antes de ir a las clases  y mano a mano intentaban hacer lo imposible para mantener su futuro coche listo para el verano de 2007.

-       - Bueno parece que tan sólo nos falta un año para que sea  nuestro.-sugirió Aitor.
-       - Un año y tres meses , yo soy mas pequeño que tú .
-       - Si pero para entonces habré cumplido los dieciocho- - vaciló Aitor agregando- iré a recogerte si quieres.
-       - ¡ Eh no te pases! sabes que hasta el 5 de junio no podrás conducirlo.
-       - Pero …
-        -Un trato es un trato , este coche no saldrá de aquí hasta ese día .
-        -Vale  - Con una voz afeminada se dirigió hacia Adrian .- princesa …

Mientras guardaban algunas piezas en los estantes, Aitor notó algo distinto en los ojos de su amigo que ojeaba con frecuencia la vieja caja de herramientas. Sobre la madera de la caja habían tallado un nombre. Aitor lo miró impactante como si en ese segundo hubiese recibido dos o tres puñaladas en su estomago.

-       - Adrian …
-      -  Dime .
-        -¿ No crees que vas muy rápido?
-      -  No se de que me hablas .
-     -   Quiero decir que poner el nombre de una chica en tu caja de herramientas es...  algo extraño en ti .
-      -  Simplemente me aburría , me acorde de ella y lo puse .

-        -Ya…

Aitor no dejaba de examinar esos ojos deslumbrantes  , era como si de repente comprendiese que había algo mucho mas fuerte que el hecho de que te guste  alguien: una sacudida al corazón que le hacía latir más rápido , un vendaval dentro de su estomago. La garganta se le secó , casi sin poder pronunciar palabra intentó tragar saliva poco a poco , una inquietud recorrió todo su cuerpo: se había enamorado de Adrian.








sábado, 2 de agosto de 2014

Después de todo

Había llegado el momento de decirse "adios". Una simple o prolongada caricia sobre su lomo y se esfumaría entre un millón de recuerdos.

Las despedidas pueden durar horas, segundos, minutos o eternidades, pero ésta en concreto no quería hallarse entre los que recurren a las lágrimas, o al tan verbalizado: "volveré", sin olvidar la incoherente evitación: "será mejor no decir "adios", porque puede ser que no sea este el momento y tú no te mueras".

El conductor del auto detenido hablaba entrecortado, nervioso mientras los curiosos transeúntes hacían círculo alrededor.

Admiró los cansados ojos de Russ, seguidamente se tumbó en el frió asfalto con su boca frente a su hocico. Le arrulló con esa canción rozando su corto, radiante y duro pelaje.

Abrazado a Russ comprendió que después de todo nunca caminarían solos.









sábado, 26 de julio de 2014

"Cuenta conmigo".



 Lo primero que podía ver era su inconfundible sonrisa , le hallaba en  momentos de silencio, contemplando  la felicidad que él desprendía por cada paso que daba.

Tal vez sean muchos los días en los que sentía añoranza por volver a los instantes de entonces, pero también existían otros tantos en los que una fuerza fraternal invadía cada una de sus oquedades, mostrándo la esencia pura de su vida: un enorme exprimidor capaz de sacar todo su jugo.






domingo, 20 de julio de 2014

Thabo

Siara envolvía a Thabo con sus brazos.

En la calle aún se escuchaban gritos de horror y guerra.

Siara levantó la mirada observando desde una pequeña abertura en la pared  a una mujer mutilada, sin piernas, arrastrándose calle abajo clamando misericordia.

Uno de los integrantes de los rebeldes del FRU se acercó hacia ella, la sonrió y mostrando un gesto aparentemente humano extendió su mano, esperanzadora le devolvió la sonrisa, pero él  comenzó a golpear su cara hasta que sus botas embarradas se tiñeron de sangre y muerte.

Siara cerró sus ojos abrazando a Thabo con una mayor entereza.

Thabo no debía percibir su miedo, ni siquiera podía mirar lo que acontecía en Freetown, ya que si lo hacía jamás podría liberarse de las sombras de los hombres, pues acabaría muriendo, o en el peor de los casos conviviendo con ellas.

Las pisadas de los rebeldes se escuchaban muy cercanas. Siara a besó Thabo en la mejilla mientras le ceñía con más fuerza.

Cinco integrantes del FRU les descubrieron en el último piso.

Uno de los hombres comenzó a reír frente a ellos, seguidamente dio la orden de aniquilarlos.

Un joven recientemente secuestrado en Fourah Bay y obligado a pertenecer a la guerrilla armada efectuó dos disparos precisos.

Los rebeldes se aproximaron a los cuerpos para comprobar que yacían sin vida.

El cuerpo de Siara aún seguía abrazando Thabo cuando el joven verdugo les separó.

El niño podía mover su mano, no había sido herido. El cabecilla sacudió su cuerpo quitándole el tul que cubría sus ojos, seguidamente le entrego un arma..

El joven le sostuvo derramando sobre su cara el agua de una de las vasijas de la casa.

Los demás integrantes habían bajado a la calle alarmados por el ruido de unos disparos.

Thabo le miró atemorizado .

El guerrillero apartó el arma de las manos del niño y volvió a cubrir sus ojos.




“En 1991 el Frente Revolucionario de Foday Sankoh (FRU) – financiado por Charles Taylor - sumió al país en un terror extremo.
Taylor apoyó  la creación del FRU en la zona fronteriza ente Liberia y Sierra Leona desde donde podía controlar la extracción de diamantes  para financiar sus propias operaciones
El FRU usualmente reclutaba niños de los poblados que atacaba pero no eran los únicos en utilizarlos, durante el conflicto de Sierra Leona los Kamajoh o milicias Mende al servicio gubernamental entrenaban a los niños que escapaban del FRU. Los Kamajoh de la etnia Mende iniciaban a las niños en la creencia de que iban a desarrollar poderes mágicos como el “juju”, una magia que les protegería de las balas de los enemigos. En el FRU manipulaban a las criaturas de forma similar además de drogarles. Para ambos la utilización de los jóvenes tenía sus ventajas: los niños acostumbrados a la violencia tenía menos miedo, comían menos, eran más fácilmente manipulables”.

(Extracto del artículo de Julio Martin Alarcón)



sábado, 12 de julio de 2014

"¡Señal Wow!"

Se habían citado frente a la entrada de un restaurante chino.

Rubén llegó quince minutos antes por lo que decidió candar su bicicleta cerca de la puerta trasera. 

  La esperaba ojeando las páginas del libro que había escogido para ella. Se evadió entre la lluvia amarilla de alguno de los párrafos que él había subrayado cuando un murmullo  en la oscuridad le sobresaltó.
 Inmediatamente abandonó la lectura atraído por un siseo constante. Sigiloso caminó hacia la puerta que se hallaba entornada. Una lamparilla de techo alumbró parcialmente su rostro proyectando enigmáticas siluetas.

Rubén permanecía apoyado sobre la fachada mientras intentaba descifrar la extraña conversación que alguien mantenía en el interior, pero los susurros se extinguieron tras el perturbador sonido de una señal de radio que se alargó durante más de setenta y dos segundos.

Un ruido ensordecedor fundió la tenue luz de la lamparilla sumiéndolo en una completa oscuridad. Paralizado escuchó de nuevo aquel siseo que se intensificaba por momentos. Rubén retrocedió unos pasos hasta esconderse detrás de unos contenedores.

El siseo inquietante se introducía en su mente con una frase repetitiva, sibilina y espeluznante. Enajenado admiró la fachada curvarse. Un ente lumínico traspaso la pared. El insólito ser sostenía envuelto en sus prolongaciones a un hombre de rasgos asiáticos.

Un temblor se apoderó del cuerpo de Rubén haciendo caer el libro que había guardado en el reverso de la cazadora. El libro cayó sobre la tapa metalizada de una vieja tartera, produciendo un sonido por impacto lo suficientemente fuerte para que aquella entidad descubriera al joven.

Su fosforescencia apenas le dejaba apreciar su fisonomía, sin embargo, sintió un frío helador cuando el ser se encontraba a un palmo de sus pies. El siseo se volvió insoportable, la cabeza le iba a reventar… “ Se abre el telón y aparece…” balbuceaba una y otra vez, “no puedo creerlo, ahora me viene a la cabeza ese puñetero chiste” se decía temblando ante la idea de no vivir para contarlo.

El frío y aquel siseo eran ya insoportables cuando de pronto el enigmático ente extendió su larga prolongación posicionándose a un milímetro de su cara: “no me mates por favor” le suplicó. En ese minuto sucedió algo aún más sorprendente…: su delgada prolongación agarró el libro colocándolo encima del hombre inconsciente, para posteriormente elevarse a gran velocidad volatizándose en las estrellas.





Se abre el telón…

Aparece un tigre en un barco, cuando de repente salta al agua y el capitán desesperado pega un tiro al aire y el tigre vuelve al barco…

Se cierra el telón…

¿Cómo se llama la película?

Mar Felino, PAM! y vino.

(Marcelino pan y vino)


domingo, 6 de julio de 2014

Fragmento de Candela.


Podía ver a través de los ojos de su mejor amiga sus más íntimos pensamientos . Deslizaba el vestido de fina seda que se ceñía a sus caderas ,  resbalando sobre las delicadas piernas de Candela mientras la  observaba desde su imaginación exuberante ,  deseando que por un solo instante volviese a mirarle de aquella manera  que desbordaba de sentimiento a cualquier hombre.  No era precisamente el viento  , ni la anticipada llegada del invierno que arremetía sin la mas mínima compasión el tormento de su místico silencio ,  ya que tampoco sus frías manos lograron proyectar el recuerdo dotado de vida , éxtasis , admiración , inquietud …

En la penumbra se hallaba un hombre frente a un cuadro inacabado, aun eran visibles sus ásperas manos  incapaces de sostener a el único aliado de su tiempo ; el pincel. Un lienzo con gruesos trazos a carboncillo   persiguiendo plasmar un boceto era lo único que observaba durante meses  , tan solo en sueños alcanzaban sus ojos a contemplarla con la misma viveza de los años que parecían eternos cuando se besaban .

Cada día se refugiaba sentado frente al primitivo caballete , bebía a pequeños sorbos el café , seguidamente abría de nuevo la caja de madera rebuscando el pincel adecuado , lo mojaba en el agua para humedecerlo , sin embargo  , se detenía cuando su mirada se tornaba melancólica , abatida , pesada ante los rasgos que difuminaron aquel día los labios de Candela , entonces ,volvía a recordarla …

"Manos" Edvard Munch



domingo, 29 de junio de 2014

Por el innegable derecho al orgasmo

Se encontraba completamente desnuda, las sabanas friccionaban sus muslos mientras sus manos se movían a un tiempo en el glorioso arte de llegar al orgasmo en sincronía con el universo, con su energía transmutable en continuo movimiento.

Cuando no podía conciliar el sueño recurría a satisfacer su placer sexual masturbándose, de este modo llegaba a un estado de relajación que poco a poco la apaciguaba en la cama.



“Deberían existir momentos inextinguibles” pensaba cada vez que estiraba las manos y los pies moviéndolas ligeramente como un ángel sobre su nube , como un oso invernando en su cueva, perezoso , disfrutando del calor de su cuerpo, refugiada de los cazadores que ambicionaban su piel.




"En la actualidad más de 70 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de la mutilación genital femenina en África y el Yemen.

Las cifras han aumentado en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrantes procedentes de África y Asia sudoccidental.

La ablación genital femenina causa daños físicos y psicológicos irreparables llegando a provocar la muerte de las jóvenes.

Infecciones del tracto urinario y aparato reproductor, piedras en la vejiga, partos complicados con una mayor posibilidad de sufrir hemorragias, coitos y menstruaciones dolorosas, susceptibilidad al contagio del VIH, hepatitis... son solamente algunas de las consecuencias de la ablación". 








sábado, 21 de junio de 2014

En Banqueting House

Al admirar las pinturas de Rubens que engalanaban el techo de Banqueting House se acordó de ella.

Abstraído en la divinidad del arte comenzó a escuchar voces cada vez más cercanas. Cuando dejó de examinar las pinturas que recubrían el techo, pudo contemplar como la sala de banquetes comenzaba a llenarse por cientos de nobles personajes ataviados con máscaras y opulentos vestidos.

 El joven arquitecto examinaba atónito su entorno, sin creer lo que sus ojos veían escuchó una dulce voz que le invitaba a tomar asiento. Confuso contempló a la bella joven que le sonreía. Su piel translúcida y sus rosadas mejillas le dejaron aún más absorto.

-     -  Perdóneme… ¿en qué año me encuentro?- preguntó inquieto.

-     -   En 1623.- Le sonrió.

-      -  No es posible, yo …

-      -  Tranquilizese.

-        -Vera… ¿ se trata de una escenificación verdad?.- la miró atemorizado.

-       - Ella le invitó al banquete.

-     -   ¿Quién es ella?.

-      -  La mujer en la que usted pensaba antes de …

El joven arquitecto resoplaba frotándose los ojos.

-        -Ella me dijo que le comunicara que su curiosidad por los mundos internos tenía sus consecuencias…

-        -Pero… no entiendo… ¿Cómo puedo regresar?.

-       - Volverá cuando ella deje de imaginarle aquí.- rio.